Sep 07 2010
Una tarde en el restaurante San Ángel Inn

No puedo quedarme sin aportar algo para las celebraciones del Bicentenario; por tal motivo, antes que mi reseña pueda parecerles insignificante, les pido una disculpa: no tengo el dinero suficiente para contratar al nadador Michael Phelps y que nos cuente en este espacio alguna peripecia olímpica; aún así, pobre y dicen que honrado, me voy a aventurar a platicarles que el miércoles de la semana pasada acudí a comer al restaurante San Ángel Inn; en verdad la tradición que tiene ese ex Monasterio Carmelita se siente desde que uno cruza por el portón de madera que divide la entrada. Para empezar, ya con un mezcal Pierde Almas en mano, estuve sentado solo en la parte exterior del mismo observando la lluvia y como se humedecía la fachada del antiguo inmueble; no sé si es algo que ya se traiga en la sangre, que ya venga intrínseco en nosotros, pero el olor a patio mojado despierta en mi un sentimiento muy placentero. Posteriormente, una vez que la amiga somelier´s Paula García y la familia Pascual Feria hubieron llegado, pasamos a la mesa: “fue una de esas tardes donde pareciera que el tiempo se cobra nuestros desdenes”. Los Pascual Feria, amigos y autores intelectuales de aquella reunión, sugirieron unos escamoles a la mantequilla al centro para empezar; cobijados por la frase célebre “platillos mexicanos se deben maridan con vinos mexicanos” acompañamos nuestra entrada con un delicioso vino Ensamble Colina. El platillo llegó de inmediato a su fin y entonces ya cada quien pidió del menú lo que le apetecía. Como primer plato ordené media docena de suculentos caracoles y como segundo un rico Chile en Nogada, el cual, de ahí mi modesta introducción, fue un platillo que se creó para la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México; éste debía tener un ingrediente por cada Estado y debía de servirse durante la ceremonia posterior a la firma del Acta de Independencia entre el General Iturbide y el Virrey Don Juan O`Donojú.
Acompañados por unas cuantas composiciones de Roberto Cantoral interpretadas por el trío del lugar, unos digestivos a la salud de todos los presentes y/o futuros matrimonios y unas cuantas anécdotas besiboleras, la reunión y la plática fluyó maravillosamente: “el intercambio de ideas fue perfecto“. Curiosamente, cuando por fin nos disponíamos a abandonar el restaurante, me crucé con los amigos somelier´s Roberto y Alejandro Meneses lo que prolongaría un par de horas mi estadía en el San Ángel Inn y generaría unos cuantos whiskeys más; bien cuentan las malas lenguas: “soy alguien que no tiene llenadero…”.
Los invito a que acudan a este maravilloso recinto del buen comer y compartan sus valiosas opiniones o comentarios en nuestro blog. También no dejen de seguirnos por twitter @Gerhoth.
Restaurante San Ángel Inn
Diego Rivera #50
Col. San Ángel Inn
México D.F.
C.P. 01060
Tel. 56161402 / 56162222
Written by Gerardo Hoth