Mar 31 2009
Una Odisea con Mezcal Semillero

“… cuando accidentalmente miré el reloj, todo cobró sentido nuevamente. Una vez más pude reafirmar, pese a cualquier absurdo e inútil deseo, que jamás se podrá ver interrumpido el cruel paso del tiempo. No fue el hermoso canto de la sirenas, ni mucho menos los susurros de la bella Circe, lo que aquella colorida tarde en Coyoacán se apoderaría de mi cordura y tiempo: Fue el inigualable Mezcal Semillero, ancestral elixir del valiente guerrero, cuyo sabor definitivamente es el verdadero.”
“Le entrego la cuenta señor” fueron las cinco palabras que fríamente marcarían el final de aquella deliciosa tertulia en la terraza del restaurante Mayatl. Digamos que durante seis horas fui participe de una comilona sin precedentes, compuesta por diversas tlayudas, chiles rellenos y chapulines en queso fundido; éstos últimos, maridados con delicioso mezcal blanco oaxaqueño, marcarían el inicio de una inigualable Odisea. Mezcal Semillero se llamó nuestro barco y me atrevo a calificarlo como el mezcal entre los mezcales. No se trataba de enfrentar criaturas extraordinarias ni mucho menos de naufragar indefinidamente en un mar oscuro e incierto por el capricho y celo de un Dios; lo único que nosotros queríamos era viajar a través de olores y sabores que nos remontaran a nuestros orígenes: Telemaquia pura, estimados lectores, y nada más.
Acudamos con la frente en alto, lectores nuestros, a los brazos de nuestra amada Penelopea y, como yo, celebren su victorioso arribo con un caballo de Mezcal Semillero acompañado de una jugosa naranja salpicada de sal de gusano; créanme cuando afirmo que la noche será larga: Definitivamente hay mucho que contar…
Para mayor información visite:
www.mezcalsemillero.com
mbordes@mezcalsemillero.com
Written by Gerardo Hoth
Mi estimado Hoth, dentro de tantas fiestas, reuniones, tertulias y comidas que hemos pasado juntos desde los últimos veintitantos años que llevamos de conocernos, es difícil, y estarás de acuerdo conmigo, definir a una como la mejor; pero definitivamente la del sábado pasado en el Mayatl queda en mi recuerdo como una de las más amenas y significativas. Sobre todo si consideras que la noche distó mucho del plan inicial, cito tus palabras de forma textual : “Vamos al Mayatl, nos comemos un queso fundido con chapulines, nos tomamos una cerveza y nos vamos”. ¡Y una vez más se corroboró que la espontaneidad de los planes, hacen a los mismos únicos y dignos de ser recordados!
En cuanto a tu descripción de la noche, considero que no podría ser más reveladora, ya que el tiempo literalmente se pasó “volando”; llegamos de día y estuvimos a escasas tres horas de dejar el lugar con la luz del sol nuevamente.
En cuanto a tu poema, perdón, PROSA LÍRICA, como tú la llamas, me quedo sin palabras.
Que bueno que hayas encontrado una manera de compartir con todos tus lectores tu habilidad para escribir y expresarte, tu habilidad para hacerlo, es notable.
Muchas felicidades por tu blog!!
Perches
P.D.: todo listo para el sábado, nos vemos en Tepoztlan!