Dec 17 2008

Cuento de una navidad sin retorno

Published by at 11:33 am under Literatura


…cuando él miró hacia atrás se dio cuenta que no había retorno, por lo que nuevamente volvió la mirada hacia el frente y continuó con su pesado andar. El paisaje boscoso, tupido en su totalidad por densas capas de nieve, le parecía triste y generaba en él sentimientos de incertidumbre y desconcierto. Siendo el destino el único culpable de su extravío y soledad, el tipo comenzó a examinar todo lo que lo rodeaba como quien busca aquellas respuestas que, en momentos como esos, suelen ser fundamentales. Inesperadamente, un cuervo se posó sobre una de las tantas ramas del enorme pino, alborotando las agujas del árbol y provocando la caída de nieve sobre el pesado abrigo negro del individuo; mirando fijamente al animal a los ojos, el hombre comenzó a sacudirse violentamente, mojando sus guantes de piel negra; paulatinamente sus manos comenzaron a sentirse frías acrecentando en él aquel sentimiento de soledad y duda. “Fuera de aquí” exclamó iracundo el individuo“¿ Por qué no eres capaz de compadecerte de mí? Me halló perdido y no encuentro el camino; estoy cansado, hambriento y muero de frío”. El cuervo graznó y lo continuó observando detenidamente.
Cuando finalmente el hombre se calmó, se sintió profundamente decepcionado por aquel desagradable episodio con el ave. Tallándose fuertemente los ojos, desconsolado, el individuo reinició su andar: La repugnante idea de haber esperado la comprensión del implacable y oportunista animal circundaba y torturaba su mente; nuevamente él mismo se situó en un pasado que lo impulsó a emprender tan cruel viaje de invierno. Lo que comenzó como un lamento hacia su creador y semejantes, degeneró drásticamente en el patético anhelo de ser compadecido por una bestia.
El silencio del bosque comenzó a encrudecerse y el sol inició su descenso. El hombre comenzó a sentir miedo ya que, después de tanto tiempo recorrido, finalmente se encontró asimismo completamente solo con sus pensamientos.
La noche era densa y la nieve no paraba de caer; él no tenía la intención de detenerse pero su cansancio lo obligó a hacerlo. Inevitablemente, el episodio con el cuervo regresó a su mente por lo que, por inercia, éste se llevó la palma de la mano izquierda a la frente y su mirada se extravió; seguido de aquel acto involuntario, el individuo comenzó a llorar. Luego de breves instantes, limpiándose las lágrimas con su brazo, el hombre se sintió muy tranquilo y sumamente complacido pues hacía mucho tiempo que no rompía en llanto; recordó, inevitablemente, aquel conmovedor momento en su juventud cuando él, mientras disfrutaba plenamente de una de esas óperas donde los protagonistas entregan voluntariamente su vida en nombre del honor y del amor, se sintió libre y silenciosamente lloró. Como quien se desprende de una carga pesada, Alioth se puso de pie y miró el estrellado cielo: Extrañado, se dio cuenta que las densas nubes se habían retirado y visualizó el paisaje que la luna iluminaba; a lo lejos, pudo divisar una luz muy tenue y decidió caminar hacia allá. Durante el camino, Alioth hizo varias paradas para contemplar el hermoso panorama y se juró asimismo retomar su existir y no permitirse volver a morir en vida, sintiéndose una especie de marioneta del destino, de los hombres e, inclusive, de su tan mal entendida divinidad.
Mientras Alioth se iba aproximando a la luz, descubrió que aquel ligero destello provenía de una vieja capilla construída a base de piedra y en el interior se oficiaba una ceremonia religiosa; Cuando por fin llegó al marco de la puerta del antiguo inmueble, Alioth nuevamente se acongojó y, en voz baja, comenzó a glorificar al elegante cuervo que hizo posible el tan añorado milagro navideño. Mientras tanto, el sacerdote en su sermón apelaba a la capacidad del hombre para vencer el enajenamiento y la autocompasión, con el fin de forjarse un destino propio sustentado en la libertad, voluntad, reflexión, discernimiento e intelecto que, desinteresadamente, fueron otorgados por el creador, a lo que Alioth asentiría con la cabeza y pronunciaría un sincero ¡ Que así sea!

Written by Gerardo Hoth

5 responses so far

5 Responses to “Cuento de una navidad sin retorno”

  1. JMPáezon 17 Dec 2008 at 3:33 pm

    Leí tu cuento y me parece que retrata un sentir muy actual de nuestro tiempo, ya que los sentimientos que describe son muchos de los que se presentan al estar perdido en un bosque humano, donde por increíble que parezca se vive la misma soledad a pesar de estar rodeado de gente. Tu evocación de la reflexión interior del la persona y su abstracción, me pareció lo mas enriquecedor de tu narración, pues perdemos de vista que lo verdaderamente importante es invisible a los ojos y solo se ve con el corazón y su fe. Felicidades por ser tan creativo

  2. Bernardo Sosa Primoon 17 Dec 2008 at 6:25 pm

    Primo, con este cuento se acaba de esfumar la pequeña duda acerca de si este era o no tu verdadero talento. Aquel cuento a hecho que mis ojos emitan un juicio bastante admirable y respetable hacia tu persona, espero algun día ver impresos esos cuentos y escritos en una hoja de un libro que se vendera grandiosamente. Posteriormente estare escribiendo para enseñarte las cosas que escribo y asi poder compartir mis ideas en esta pagina, para un beneficio ante los ojos de tus lectores, sin mas un abrazo y saludos a leo y a la familia.

  3. Pfredualdon 19 Dec 2008 at 8:42 pm

    Fe de erratas:”… einEN Weihnachtstext für Deinen Blog verfasst,…”

    De hecho, lo que te escribí veo que es para publicarse. No lo publiques, no viene al caso en el Blog. El texto es sólo para ti. Afortunadamente me percaté de que el sistema primero te lo envía para que sea evaluado… Repito, sólo es para ti. Los comentarios referentes al cuento ya te los hice por teléfono; grathiash.

  4. Lanceloton 05 Jan 2009 at 1:34 pm

    Un deleite al momento y a la memoria. Un abrazo

  5. Edwin Raimondon 21 Apr 2009 at 10:38 am

    Este breve cuento es a un tiempo: frustración y consuelo, dicha y desdicha ¿Quién de nosotros no ha experimentado esta clase de congoja al principio, y redención al final? Verdadero misterio humano.

Trackback URI | Comments RSS

Leave a Reply