Nov 22 2008

Estreno de la ópera Santa Anna en el Teatro de la Ciudad

Published by at 1:29 pm under Ópera,Literatura


Me siento muy orgulloso de poder escribir sobre el transcurrir de la noche operística del jueves 20 de noviembre donde, junto con los también socios Somelier´s y escritores del presente blog, Leonora Guerra y Emilio Garmendia, fui participe de uno de los tantos homenajes que se le han rendido últimamente al escritor Carlos Fuentes; este reconocimiento aconteció en el Teatro de la Ciudad durante el estreno mundial de la ópera Santa Anna, misma que el homenajeado escribió y que el director cubano José María Vitier musicalizó y personalmente dirigió.
Entre personajes de la política nacional, intelectuales, comunicadores, empresarios y críticos del medio, el telón, luego de una pequeña demora, finalmente se levantó y la función comenzó: El general Santa Anna, disminuido, acongojado y sumamente reflexivo, yace en lo que parece ser la silla presidencial acompañado de su esposa María Dolores Tosta; repentinamente intervienen en el cuadro tres mendigos, los cuales le suplican al ex presidente que vuelva al poder por el bien del pueblo mexicano. Éste, con harta benevolencia, les agradece profundamente aquel acto de amabilidad y los despide con una consigna religiosa; inmediatamente después, la esposa del general paga los cumplidos de los pordioseros a lo cual éstos responden con una seña obscena dirigida a quien contribuyera a su desgracia. A partir de la escena antes descrita, la escenografía cambió drásticamente, situándonos a todos los espectadores en el colorido estado Veracruz; entre bailes regionales y la extraordinaria y oportuna intervención del grupo Mono Blanco, Fuentes nos mostró cómo y cuáles fueron los orígenes del protagonista involucrando en la historia, además, a un personaje que resultaría fundamental para la ópera y quién se encargaría de evidenciar y desnudar en su totalidad la personalidad del general: La nana de Santa Anna.
Así, estimados lectores, entre banderas norteamericanas, festejos alrededor de una pierna hechiza, muerte y desconsuelo representados por la tradicional catrina, memoria y olvido, los dos actos de la ópera transcurrieron sin problema evidenciando a quien fuera el responsable directo de la tragedia nacional, traducida en la invasión extranjera a tierras mexicanas y la irreparable perdida de gran parte del territorio nacional.
Tengo que admitir que la ovación de todos los ahí presentes para el escritor mexicano y la profunda reflexión que la puesta generó en todos nosotros me conmovieron ampliamente, aun cuando la ópera como tal no me terminó de convencer: La escenografía y sus respectivos simbolismos me parecieron muy adecuados y sumamente explicativos; me aventuro a asegurar muy superficialmente, sin embargo, que la música no me gustó en lo más mínimo por la falta total de armonía. Al igual que en la ópera mexicana “ El Conejo y el Coyote” del maestro Víctor Rasgado, nunca pude entender el por qué de ciertos instrumentos y el por qué del cambio repentino, complejo, rebuscado y drástico de tonalidades. Que alguien me explique por favor ¿ Qué es lo que los directores y autores latinoamericanos muchas veces tratan de trasmitir o demostrar?
El elenco de la puesta en escena en general se compuso de la siguiente forma:

Santa Anna – Fernando de la Mora
Inés – Lourdez Ambríz
La Nana – Grace Echauri
María Dolores Tosta – Verónica Alexanderson
La muerte – Hernán del Riego

Éste me pareció muy bueno para lo que la ópera exige aunque, muy objetivamente, me gustaría resaltar en esta singular ocasión tanto la excelente actuación como la interpretación de Fernando de la Mora, confirmando nuevamente la tesis acerca de la minuciosidad que el tenor mexicano tiene que tener para elegir los papeles que va a cantar.
Nuevamente, lectores nuestros, quiero invitarlos a que acudan a este tipo de eventos que redefinen y enriquecen nuestra visión cultural; también los exhorto a que no se pierdan la continuación del presente escrito donde se narrará el brindis complementario a la función operística y donde tuvimos la oportunidad de estrechar la mano e intercambiar impresiones con el tenor Fernando de la Mora y el escritor Carlos Fuentes a quién por medio de este escrito me gustaría manifestarle nuevamente mis felicitaciones por su trayectoria y mi profunda admiración hacia su trabajo y persona.

Written by Gerardo Hoth

One response so far

One Response to “Estreno de la ópera Santa Anna en el Teatro de la Ciudad”

  1. Emilio Garmendiaon 28 Nov 2008 at 7:14 am

    Estoy totalmente de acuerdo contigo sobre este tipo de eventos culturales. Fiajte que el Teatro de la Ciudad me gusto mucho, pero sabes tú, cuando terminarán la remodelación de Bellas Artes?

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