Oct 14 2008
Rigoletto en el Teatro de la Ciudad

Nuevamente tuve la fortuna de presenciar en vivo la ópera de Rigoletto, sólo que en esta ocasión disfrute del magnífico drama en el bellísimo Teatro de la Ciudad de México, a cargo de una compañía operística rusa. Antes de compartir con ustedes, asiduos lectores, mis impresiones generales del elenco, escenografía y otros detalles, me permito recomendarles que indaguen un poco en la problemática que la ópera maneja, dada su fascinante complejidad. Degradación, soberbia, prostitución y destino fatal son sólo algunos temas que la historia sutilmente explota y que nos permite reflexionar sobre la interactuación y conexión del ser humano con su especie.
El elenco de la ópera, bajo la batuta del maestro Ivan Popovsky, se compuso de la siguiente forma:
Duque de Mantua- Oleg Dolgov
Rigoletto- Boris Statensko
Gilda- Irina Dubrovskaya
Conde Monterone- Nikolay Anisimov
Conde Ceprano- Vitality Atyushev
Condesa Cheprano- Ekaterina Bukharova
Marullo- Konstantin Purilkin
Borsa- Vasily Gafner
Bandido Sparafucile- Evgeny Plekhanov
Maddalena- Kristina Fush
Me es preciso elogiar a Irina Dubrovskaya, por su extraordinaria interpretación de Gilda, y a Boris Statenko por su digna y magnífica interpretación de Rigoletto. Así mismo, me permito criticar y manifestar objetivamente mi decepción e indignación por la escenografía tan precaria y poco creativa que se montó y por el frágil tenor que la compañía operística se permitió traer para interpretar al personaje del duque. Arias como “Bella figlia dell’amore”, interpretada por el cuarteto, o la inmortalizada “La donna è mobile” simplemente no pudieron ser disfrutadas como normalmente se debe; en resumen, el tenor nunca se hizo presente, nunca estuvo, nunca llegó. ¿ Se habrá extraviado en aquella estructura metálica, misma que fungió como palacete, puente, casona y posada?
Una vez terminados los tres actos de la obra, emocionados y satisfechos por el festín musical, mis amigos, mi novia y yo fuimos a cenar al restaurante “Sud777″, ubicado en el número 777, valga la redundancia, de boulevard de la luz en las afueras del pedregal; nuevamente, y como ya es tradición después de acudir a la ópera, brindamos para cerrar la velada con broche de oro , con unos deliciosos mezcales, a la salud de “Orfeo y su maravillosa arpa”.
Me despido de ustedes, queridos lectores, no sin antes invitarlos a que se pongan cómodos en sus respectivos hogares y que disfruten de las excelsas óperas que el canal Film and Arts trasmite todos los sábados a partir de las cinco de la tarde, y a que las acompañen con un delicioso vino “Albarolo”, una baguette y un rico queso camambert. También quiero extenderles una cordial invitación para que acudan el domingo 26 de octubre a la gala de opereta y zarzuela en el Teatro de la Ciudad con motivo de su 90 aniversario.
Written by Gerardo Hoth