Jul 26 2008
Michel Chaudun: “Un grand chocolatier” en París
Me parece muy acertada la cita de Nietzsche empleada en el texto “Paris je t’Aime”, la cual redefine a París como albergue de artistas. En mi reciente viaje a la “Ciudad de la Luz”, descubrí el pequeño lugar de un virtuoso que, mediante la exposición de sus obras de arte en una vitrina, tiene la facultad de encantar a cuanto mortal camina por ahí; su nombre es Michel Chaudun y su afán por demostrar el arte milenario intrínseco que existe en su característico manejo del chocolate, le ha significado el prestigio y reconocimiento parisino; éste es famoso dentro del rubro, principalmente, por sus diminutos y cuadrados chocolates “Les Pavés” hechos a base de “ganache” y por ser socio y precursor de la renombrada Maison du Chocolat antes de fundar su propia chocolatería, la cual se ubica en el número 149 de la tradicional “rue de l’Université” y alberga verdaderas piezas en chocolate únicas en su género: Se puede observar una singular bolsa Hermès Kelly, misma que cuesta unos cuantos euros menos que la real aunque sin duda sabe más dulce, un pato de unos 60cm. de alto cuyas plumas fueron cuidadosamente detalladas con tonalidades doradas, un enorme Huevo Fabergé y un taladro Dremel de tamaño real con todo y cable.
Cuando finalmente entré a la tienda y percibí el aroma del cacao, mis sentidos se encendieron rápidamente y no pude evitar comprarme una bolsita repleta de trufas de chocolate; fui introduciendo trufa por trufa en mi boca y, paulatinamente, se fueron derritiendo, provocando una significativa reducción en la distancia entre el cielo y la tierra; créanme que experiencias tan placenteras al gusto no se hallan con tanta frecuencia.
Debo admitir, sin embargo, que fue enorme mi sorpresa y desagrado al visualizar, en uno de los estantes de madera, un miembro masculino elaborado de chocolate; reconozco el talento del artista en cada una de sus obras, no obstante lo que menos me esperaba encontrar en dicho local tan cuidadoso y detalladamente ambientado, era algo así. Personalmente sentí que estaba fuera de lugar…
Les recomiendo, queridos lectores, que si viajan a París, no dejen de visitar la chocolatería que, más que famosa, es tradicional y una muestra fehaciente de lo que un artista clásico y profesional es capaz de transformar.
Written by Leonora Guerra
