Jun 17 2008

Para siempre Sor Juana

Published by Gerardo at 11:53 am under Literatura

Las tardes de taller cultural son gratificantes del todo. Como ya se ha dicho, la literatura, el vino y los canapés, despiertan nuestros sentidos y nos remiten a lugares y tiempos desconocidos. La idea principal de estos espacios, además de fomentar la cultura entre todos sus participantes, es experimentar nuevas realidades. La persona que asiste al taller, no sólo es un pasivo oyente que se limita a escuchar todo lo que se le dice, por el contrario, en la medida en que delibere y discurra sus puntos de vista, podrá madurar más sus reflexiones y por consiguiente, elevar más la dinámica del taller mismo. Esa es la idea central, entrar a un taller y salir con experiencias, y ¿por qué no?, con nuevas perspectivas. Las cuestiones del taller son diversas y en aquella ocasión, el personaje de Sor Juana Inés figuró entre todos los participantes. Así mismo, como ya se dijo más arriba, el vino y los canapés de queso –la golosina favorita de la poetisa- dieron consonancia a un ambiente bastante acogedor. Aquel día el tema se abrió sin muchos reparos, más o menos de la siguiente manera: La gran mayoría de las sociedades del Imperio español, que pertenecieron a los siglos XVI al XIX, se caracterizaron, entre muchas cosas, por su espíritu ortodoxo. Éste abarcaba, desde los ámbitos políticos y económicos, hasta los artísticos y religiosos. En pocas palabras, gran parte de la cultura de la época poseía un tono conservador. La Nueva España no fue la excepción, por el contrario, muchas medidas monárquicas que no pudieron imponerse del todo en España, sí lograron insertarse en el virreinato. Sus colonos debían mantener los códigos impuestos por sus gobernantes. Si alguno de ellos osaba extender el ámbito de sus actividades, tarde o temprano, no sólo los dirigentes, sino la sociedad en conjunto, detectaba la anomalía y arremetía contra el sublevado. La severidad del castigo dependía de diversos factores, los más importantes residían en la casta -criollo, peninsular, mestizo, indio- y por su puesto, en el sexo del acusado. La diferencia entre lo que se permitía a los hombres y lo que se permitía a las mujeres era muy distinta. Por un lado, la disciplina para los varones fue casi irrestricta, en cambio, para las mujeres, rigurosa. En este contexto vivió Sor Juana, y se puede decir, que a pesar de él, la poetisa no condicionó del todo, ni su libertad ni sus sueños más anhelados. Se dice muchas veces que las grandes figuras de la historia, sean pintores, inventores o poetas, vivieron adelantados en su tiempo. El caso de Sor Juana es ejemplar: una monja poetisa e intelectual del siglo XVII, que logró fama internacional, y que a su vez, consiguió posicionarse como los mejores poetas de la época. Ante este panorama, resulta más sencillo afirmar que algunas personas “viven adelantados a su época”. Esta afirmación, aunque resulte sugestiva, es equívoca, porque no sólo aislamos a los sobresalientes, mandándolos a un futuro desconocido e ininteligible –aunque sea con buena intención- sino que justificamos nuestra laxitud y llaneza ¿No será más bien que la gran mayoría de la gente vive aletargada y sólo pocos viven su presente? Estos cuestionamientos no son del todo ociosos, por el contrario, reflexionar con esta clase de preguntas, resulta muchas veces alentador, y no pocas, gratificante. La osadía de Sor Juana fue grande, y los riesgos innumerables. Entonces, ¿qué la orilló a adoptar una posición tan peligrosa en aquella época? ¿Para qué se enfrascó en discusiones con jerarcas de la Iglesia? ¿Era temeraria? Sí y no. Una parte de ella sentía atracción por la poesía y la aventura; la otra, por el vértigo de la religión, debido principalmente, a su estado de monja ¿Cuál de esos ejes triunfó? Al parecer fueron ambos, pero en diferentes momentos. De ahí que la clave para nosotros, los hombres modernos, sea discernir entre esos momentos, y elegir el que nos lleve a una mejor existencia. El legado de Sor Juana es amplio, pero quizá sea el de su poesía -y el espíritu que subyace en ella- la herencia más palpable y actual para nosotros. De ahí que hoy la poetiza mexicana represente no sin poca ambigüedad, beligerancia, osadía, ingenio y utilizando el vocablo que empleó Octavio Paz al comienzo de su libro de Sor Juana Inés de la Cruz, “seducción” y añado, mucha seducción.

Written by Edwin Raimond

3 responses so far

3 Responses to “Para siempre Sor Juana”

  1. Hilde Danielsenon 13 Jul 2008 at 10:28 am

    Como una de las asistentes a este taller deseo felicitar a los organizadores ,ya que la meta de lograr combinar la literatura, el vino y el buen comer fue un éxito. La velada fue muy gratificante y motivadora para en un futuro próximo seguir participando en talleres como éste.
    H.Danielsen

  2. Mari Carmenon 18 Jul 2008 at 5:30 pm

    Los felicito por la iniciativa de combinar tres distintos artes en un taller abierto para todo público.
    El taller provocó en nosotros una espontánea y amena participación.
    Mari Carmen Santa Olalla

  3. Gerardoon 21 Jul 2008 at 11:00 am

    Estimada Mari Carmen y Hilde:
    Les agradecemos mucho por sus comentarios respecto al texto de ” Por siempre Sor Juana”.
    Definitivamente la inicitiva de combinar tres artes distintos en un taller abierto, surge a partir de gente como ustedes que gustan de adquirir conocimientos nuevos día con día en diferentes materias.
    Para nosotros también fue muy gratificante y motivador convivir con personas tan valiosas como ustedes y les manifiesto nuestra urgencia de repetir una velada tan gratificante como aquella.

    Saludos cordiales

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